
Su nombre completo es Héctor Rodolfo Veira, nació el 29 de Mayo de 1946.
Comenzó con su carrera futbolística en 1964 en el club San Lorenzo de Almagro. Allí llegó a ser reconocido como un muy buen jugador, con talento y gambeta. Además se consagró como máximo goleador de la liga Argentina. En los años siguientes pasaría a jugar en Huracán, luego jugaría en Banfield, en el Santos Laguna mexicano, el español Sevilla, el Comunicaciones de Guatemala, el Corintias de Brasil, y finalmente en la Universidad de Chile, donde culminaría su carrera en 1977.
Con el seleccionado argentino debutaría en el año 1967.
Luego de su carrera como jugador profesional, se le abrirían puertas para ser director técnico. El primer equipo en dirigir fue San Lorenzo de almagro en 1983-84.
En 1985 fue contratado por el club Velez Sarfield. Al año siguiente se pondría al mando de River Plate, club con el cual lograría ganar el Metropolitano en la temporada 1985-86, la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental en 1986.
En el siguiente año volvería a dirigir San Lorenzo, donde su equipo se consagraría campeón del Torneo Clausura en 1995.
Sus otros clubes de los cuales sería director técnico fueron: Boca Juniors, donde consigue el subcampeonato, dejando el equipo luego en manos de Carlos Bianchi, con quien Boca conseguirá grandes hazañas. Mas tarde se pondría al frente de la selección de Bolivia, sin obtener grandes logros, ni llegar a dirigir al equipo para las eliminatorias del Mundial 2002 Corea- Japón. En su regreso a la Argentina sería contratado en el 2000 por el Club Lanas. Durante el 2002 se hace cargo de la dirigencia de Newll`s old boys y finalmente en el 2004 vuelve a San Lorenzo. Además de ser director técnico, el Bambino participó de algunos programas televisivos en Fox Sports, siendo respetado y comenzando a ser mas popular por sus frases originales.

A ver si queda claro, ese señor simpático, reo, que se traga las eses, que grita como en una película de Alberto Sordi, que cuenta anécdotas graciosas y otras de mal gusto fue protagonista de uno de los mayores escándalos policiales de nuestro país. Fue juzgado y condenado por abuso de menores. Pasó varios años en la cárcel. Y muchos aseguran que esa topología delictiva nunca se cura. Pero esos son nuestros ídolos. Simplemente impresentables.